jueves, 9 de abril de 2009

¿La Mata que Mata?

Antes hay que pedir disculpas por no haber postiado sobre este tema tan trancendental como es la última técnica de desarraigo implementada por el gobierno nacional y es la de destruir en el inconciente colectivo , esos lazos ancestrales que hacen parte de lo que fué nuestra cultura... el uso original diverso de la hoja de Coca tanto en ritulaes como en medicina... pero lo más vergonzoso es que después de tanto tiempo, después de ser verificado por los médicos de occidente, después de habérsele encontrado más de 80 propiedades nutricionales... el gobierno nacional... el mismo que tiene a más del "60%" de la población entre la miseria y la pobreza, la nombre como la ¡¡Mata que Mata¡¡

Para darle paso a los que piensan y escriben con mejor prosa... leamos a Alfredo Molano Bravo en un post que nos envio http://prohibidoignorar.blogspot.com/

LA MATA QUE MATA

Por: Alfredo Molano Bravo

SE OYE POR RADIO LA ALMIBARADA voz de una niñita que habla de la mata que mata y de los ríos de sangre que corren en el país.
Los publicistas usan medios perversos como la utilización de voces infantiles —tiernas, consentidas, pegajosas— para crear en sus audiencias determinadas imágenes. Los niños que oyen esta abusiva propaganda de la Dirección de Estupefacientes —seguramente pagada con dineros de la DEA— tienen que imaginarse el país como una gran carnicería. Y a quienes cultivan la marihuana y la coca, campesinos, colonos e indígenas, como unos monstruosos asesinos con las manos untadas de sangre. Los niños tenderán a generalizar esta imagen y a mirar a cualquier pobre como un criminal.

Pero, además, Estupefacientes pone a los niños a decir mentiras y a creérselas, porque ninguna mata, mata. Y los pone a mentir en materia
grave: la guerra. ¿No es esta una manera cínica de meter a la niñez en los campos de batalla? Unicef, especializada en gritos de fariseos, no dice ni mu, y hasta con cierta razón, porque teme el papirotazo de su excelencia.

No hay ninguna mata que mate, o por lo menos que mate por contacto directo. Ni siquiera el borrachero, arboloco, cacao sabanero o floripondio mata a la gente. No hay ninguna mata a la que se le pueda echar la culpa de la guerra. Sólo en las mentes del Presidente y de algunos militares cabe la tesis de que hay "matas de cocaína", que es como decir que hay árboles de aspirina. Desde hace miles de años, la coca es un arbusto sagrado para la mayoría de comunidades indígenas; lo cultivan las mujeres, y sus hojas secas, mezcladas con hojas de yarumo tostadas o con conchitas molidas, son consumidas en forma ritual por los hombres adultos.

Sin la coca los indígenas no habrían resistido la salvaje invasión europea. Las hojas de coca no sólo no matan, sino que son de los alimentos más nutritivos que existen. La propaganda de la niñita a media lengua que llama a criminalizar a sus cultivadores hace parte de hecho, de la ola que legitima las masacres contra los pueblos kankuamo, emberas-chami, awá, y nasa, para hablar sólo de los grupos golpeados este año. La propaganda no es la culpable, claro está, pero justifica a los ojos de los niños matar a los que cultivan matas que matan. La verdad es otra: si a los indígenas les quitan sus matas de coca, los matan.

Uribe va en contravía de los vientos que corren en materia de drogas ilegales. Los ex presidentes Gaviria; Zedillo, de México, y Cardoso, de Brasil, han declarado que la "guerra a las drogas" ha fracasado rotundamente, e incluyen en ese fracaso el Plan Colombia. La guerra contra las drogas sólo ha dejado —¡esa sí!— muertos y corrupción y representa hoy la mayor amenaza contra la democracia y la paz. Los ex presidentes han pedido la descriminalización de la marihuana para uso personal. Sin duda, el mensaje está dirigido a Obama, con la idea no descabellada de que el nuevo gobernante "revise a profundidad" las políticas antidrogas.

Como era de esperarse, Uribe brincó a la media hora y ordenó a sus escuadrones parlamentarios cerrarle el paso a la legalización, enterrar la dosis mínima y tratar a los consumidores como enfermos mentales. La posición de Uribe va más allá de su guerrerismo y su pacatería; el tiro va —es evidente— contra Carlos Gaviria, que fue el magistrado ponente en la Corte Constitucional de la razonable dosis mínima, y contra Ernesto Samper, que hace años pidió lo que ahora Gaviria pide. Sólo cabe rezarle al padre Marianito que ni el Presidente ni su par de angelitos sufran cualquier día una crisis artrítica.

5 comentarios:

Dr. Muerte dijo...

Es absolutamente cierto lo que dice Molano en su columna. Es detestable que el gobierno pretenda manipular a la población a través de los niños con toda esa parrafada cursi. Tengo esperanza en que los niños de hoy no sean tan facilmente manipulables como lo ha sido sus padres y que una propaganda cula no les va a calar. Pero todo esto va en perfecta sintonía con aquel pretendido papel de padre de los colombianos en el que quiere erigirse el jefe de jefes.

Anónimo dijo...

Nooo, eso si es tener huevo, la mata que mata jajajaja, que risa tan hijueputa me da, claro como acá la "gente bien" cree que los campesinos de este país se alimentan de aire y de plomo. Ahora falta que saquen un juego de Nintendo o Play en donde los niños maten indígenas y campesinos para que no cultiven la mata que mata.

Juankmu dijo...

Sobre la mata que mata yo sólo tengo una opinión, la cual es una entrada en mi blog. Me gustaría que la leyeran: http://juankmu.blogspot.com/2008/08/legalicen-esa-joda.html

Por otro lado, sólo estoy parcialmente de acuerdo con este post debido a que el fin de la propaganda no es fomentar el odio entre los niños, es simplemente persuadir a los cultivadores que dejen de lado ese negocio. Si bien utiliza la voz de una niña para conmover, no significa que esté dirigida para los niños y menos que estos se lo tomen de esa forma

Octavio Alberto dijo...

El señor Alfredo Molano escribe muy bien desde un tranquilo escritorio en alguna ciudad capital, no conoce un cultivo de coca, no ha estrechado la mano de un raspachin, ni siquiera sabe que a ellos les pagan con la misma droga que procesan y cada 15 días van al pueblo mas cercano a cambiarla por trago y putas. Señor esta es una GUERRA de todos contra el mal del narcotrafico, no es una guerra gringa o de Uribe. Que hace usted por procurar que esta guerra acabe??, cuales son sus soluciones?? Plantee y lo apoyamos.

Anónimo dijo...

Y que pueden decir de los consumidores de drogas como la cocaina y la heroina... ahora me van a decir que la mata no mata? Por supuesto que hay que persuadir a los campesinos a que dejen de cultivar este tipo de plantas que ya no se usan precisamente para efecos medicinales sino solamente para satisfacer los deseos de unos cuantos que ni se dan cuenta que se estan destruyendo a sí mismos. Los narcos mantienen su negocio precisamente porque perduran ingenuos que creen sentirse bien al consumir drogas pero ¡NO!El conformismo que es producto de la legalización de la droga o la estigmatizacion a estas campañas no debe perdurar. Tanto la oferta como la demanda de drogas deben atacarse y en este objetivo debemos unirnos todos por lograr la causa