lunes, 7 de enero de 2008

Las FARC dan asco. Tienen Huevo


Que degradación la de este conflicto armado, no joda. Cada día pienso que la capacidad de asombro de los colombianos llegó a su límite. Pero siempre sale algo: un falso positivo, una historia dramática contándonos que hay niños comiendo papel periódico, un congreso lleno de paramilitares… y como si no faltara nada, en este país donde la realidad supera la imaginación, un grupo guerrillero que dice ser del pueblo es de los peores lastres que hoy tenemos como sociedad.

Este país, además de soportar a quienes tienen el poder, debe soportar a quienes intentan tomarlo. Qué pecado cometió esta patria para pagar este presente tan triste? Cuántos curas mataron nuestros antepasados, cuántas monjas violaron nuestros abuelos, cuántos niños se comieron los de generaciones pasadas?

Y Gabo, que fue el primero en advertir que aquí la realidad supera la ficción, también nos dijo que no hay mal que dure 100 años. La pregunta es desde cuándo los contamos, cuántos nos faltan? Será que por cada mal son 100 años: 100 por las FARC, 100 por Uribe, 100 por todos y cada uno que no hacemos más que lamentarnos?

Pero hoy quiero dejar a un lado los otros males, le digo a uno solo cuánto asco me ha producido, cuánto desprecio me ha generado, cuánto dolor de patria me ha sacado de donde ya creía no tener más. Ustedes señores de las FARC, farianos, faruchos o cuanto quieran llamarse, dan asco, son ni más ni menos que el complemento ideal para que en este país del sagrado corazón se cumpla otras de esas máximas: aquí pasa todo pero finalmente no cambia nada.

Tienen Huevo.

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